INTA llevó a cabo una capacitación sobre producción de pecán en el Delta sanfernandino
Como parte de las actividades de capacitación destinadas a fortalecer las capacidades de productores y productoras de pecán de la zona de islas, se llevó a cabo una capacitación en la quinta Rosarito, ubicada en el Paraná Miní.
La jornada de trabajo estuvo centrada en los factores a tener en cuenta al momento de la cosecha: la pronta recolección, el secado y el almacenamiento de los pecanes. “Fue muy interesante el intercambio que se dio entre las familias productoras. Esta actividad forma parte del acompañamiento que realizamos desde INTA a este sector productivo. Los meses de mayo y junio se cosecha el pecán y es el momento en el que se planifican las labores de manejo de la plantación principalmente relacionadas con las podas de limpieza y corrección de la estructura del árbol”, explicó Mauro Fernandez, jefe de la agencia de Extensión Rural Delta Frontal.
Participaron del encuentro integrantes del grupo Delta Pecan III, vecinos del Paraná Miní que tienen cultivo de Pecán y profesionales integrantes de la Agencia de Extensión Delta Frontal, de la EEA Delta del Paraná y del Instituto de Recursos Biológicos.
Durante el encuentro Enrique Frusso, integrante del Instituto de Recursos Biológicos de INTA, capacitó en prácticas de poda para la corrección de la estructura del árbol, de aclareo y de limpieza que se implementa para lograr una adecuada distribución de la radiación solar en toda la superficie de la copa del árbol y de esa forma mantener la productividad de los mismos. Se realizó una práctica de los distintos tipos de poda en varios árboles, con diferente disposición de ramas primarias a lo largo del tronco, marcando cada rama a ralear o acortar.
También se trabajó sobre la importancia del manejo del agua en el periodo de diciembre a febrero que son los meses críticos para el crecimiento y llenado de los frutos. Durante el verano, el árbol de pecán debe recibir en la zona de las raíces la cantidad de agua necesaria mediante riego, precipitaciones o crecientes, para evitar el estrés hídrico, garantizando una cosecha uniforme en años consecutivos y logrando un normal crecimiento y desarrollo del árbol de pecán.
Fuente: INTA
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